Qué es la «conectividad ecológica» y por qué es la clave para proteger la Amazonia, según nuevo informe científico

Informe de evaluación de la Amazonia 2025. Conectividad del Amazonas para un planeta vivo.

El segundo Informe de Evaluación de la Amazonía – Conectividad de la Amazonía para un Planeta Vivo (AR2025), elaborado por el Panel Científico para la Amazonia, reúne a científicos, pueblos indígenas, comunidades locales e instituciones asociadas de toda la Panamazonia.

El segundo Informe de Evaluación de la Amazonia – Conectividad de la Amazonia para un Planeta Vivo (AR2025), elaborado por el Panel Científico para la Amazonia, reúne a científicos, pueblos indígenas, comunidades locales e instituciones asociadas de toda la PanAmazonia.

Texto de Letícia Klein. Edición de Ricardo Garcia. Revisión Carla Fischer. Fotos de Marcio Nagano y Marx Vasconcelos

La Amazonia —hogar de 47 millones de personas, incluidos 2,2 millones de indígenas pertenecientes a 400 pueblos, y de unas 52.000 especies de fauna y flora (el 13 % de las especies conocidas)— enfrenta presiones cada vez mayores. Y la palabra clave para hacerles frente es conectividad. Así lo afirma el segundo Informe de Evaluación de la Amazonia – Conectividad de la Amazonia para un Planeta Vivo (AR2025), elaborado por el Panel Científico para la Amazonia (Science Panel for the Amazon / SPA), una iniciativa de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (SDSN).

La publicación, presentada el martes 11 en el Pabellón de las Ciencias Planetarias durante la COP30, constituye el análisis científico más amplio realizado hasta ahora sobre la Amazonia. Elaborado por 145 científicos y especialistas de renombre internacional, el informe destaca la necesidad urgente de preservar la conectividad del bioma: la interdependencia ecológica, climática, cultural y socioeconómica que sostiene tanto la cuenca amazónica como el equilibrio del planeta.

“El informe demuestra la importancia de la conectividad de la Amazonia, que abarca la conexión entre los Andes y la Amazonia, la conectividad de los ecosistemas, de los ríos navegables, pero también de las culturas y de las economías”, explicó Emma Torres, vicepresidenta para las Américas y directora de la oficina de Nueva York de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible, en una entrevista con Amazonia Vox.

El Informe de Evaluación de la Amazonía 2025 del Panel Científico por la Amazonía, titulado «Conectividad de la Amazonía para un Planeta Vivo», reúne a las ciencias que apoyan la conectividad ecológica y sociocultural como estrategia clave para conservar los ecosistemas amazónicos, avanzar en el desarrollo sostenible y contribuir al bienestar humano y medioambiental. La conectividad ecológica y sociocultural se define como la interconexión entre sistemas ecológicos y sociales, y describe el flujo y movimiento de recursos, información y personas dentro y a través de las fronteras geopolíticas.

Panel científico para el Amazonas

El primer informe, publicado en 2021, fue reconocido como una “enciclopedia de la Amazonia” por su enfoque inédito, por la inclusión de científicos indígenas y por el proceso transparente de revisión por pares. Desde entonces, el SPA ha publicado 17 notas específicas que vinculan la ciencia con las políticas públicas en temas esenciales para el futuro de la región. Mientras que la primera edición presentó una recopilación científica sobre el estado de la cuenca amazónica, esta segunda publicación se centra en la conectividad y demuestra que mantener los vínculos ecológicos y socioculturales es esencial para enfrentar la crisis climática global y preservar el bioma.

“Los nuevos descubrimientos científicos sobre la Amazonia arrojan luz acerca de cómo las distintas ‘Amazonias’, moldeadas de diversas maneras a lo largo del tiempo por los pueblos originarios, responden de forma diferente a diversos factores de estrés”, explica Marina Hirota, científica del Instituto Serrapilheira y una de las autoras principales del estudio, responsable del capítulo sobre conectividad del conocimiento.

Otros avances recientes en los estudios sobre el bioma, según Hirota, se refieren a cómo la sequía de los dos últimos años mostró a la comunidad científica hasta qué punto la selva es —o no— capaz de recuperarse y resistir no solo al cambio climático, sino también a sus implicaciones secundarias, que incluyen un mayor número de incendios, deforestación y degradación. “La ciencia está mapeando y ya obtiene resultados muy interesantes sobre cómo la selva está soportando todas las presiones de una u otra forma: cambiando la composición de las especies, recuperándose o quedando atrapada en diferentes estados alternativos más degradados”, relata.

Marina destaca la importancia de integrar distintos sistemas de conocimiento en la ecuación de las propuestas de soluciones. “Los pueblos de la selva pueden aportar, a partir de su experiencia empírica, percepciones importantes que sean realmente más integradas y eficaces para abordar todas las crisis que estamos viviendo”. En su intervención durante la presentación del informe, Hirota compartió que su experiencia con científicos indígenas cambió tanto la forma en que hace ciencia como las preguntas que la orientan para encontrar respuestas.

Además de datos, el informe presenta “llamados a la acción”, con soluciones que ya están en marcha en la región para frenar la deforestación y la degradación, fortalecer los territorios indígenas y las áreas protegidas, erradicar las economías ilegales e integrar ciencia, tecnología y saberes tradicionales en soluciones basadas en la naturaleza.

Las recomendaciones destacan caminos para la conservación de la Amazonia, proponiendo pasos para evitar puntos de inflexión y contribuir a la sostenibilidad del planeta, fortaleciendo al mismo tiempo el bienestar, el conocimiento y los derechos de los pueblos amazónicos.”

Informe propone 5 medidas concretas para la Amazonia en los próximos 10 años:

  • Alcanzar la deforestación cero para 2030 y recuperar 50 millones de hectáreas de áreas degradadas;
  • Titular al menos 50 millones de hectáreas de tierras indígenas para 2030 y garantizar que, como mínimo, el 20 % del financiamiento climático destinado a la Amazonia llegue a las comunidades locales;
  • Reorientar el 20 % del crédito rural y de la inversión pública hacia la sociobioeconomía para 2035;
  • Promover más acuerdos entre los países de la región y poner en funcionamiento un Observatorio Panamazónico;
  • Incrementar el financiamiento para la conservación y restauración de la selva.

Para ampliar y escalar las soluciones, es necesario “trabajar con los gobiernos, con las autoridades locales y con las comunidades”, afirma Emma Torres, quien subraya la importancia de que el SPA se involucre con los gobiernos en los niveles nacional, regional, local y comunitario.

El camino hacia la deforestación cero en la Amazonia pasa por el fortalecimiento de las políticas públicas y por su implementación, fiscalización y monitoreo. Brasil ya cuenta con una política renovada y lista para aplicarse, según Marina, que es el Plan de Prevención y Control de la Deforestación y de los Incendios, aunque “debemos hacerlo mucho más rápido que antes”.

Marina Hirota, científica del Instituto Serrapilheira y una de las autoras principales del estudio sobre la Amazonia. Foto: Amazonia Vox
Marina Hirota, científica del Instituto Serrapilheira y una de las autoras principales del estudio sobre la Amazonia. Foto: Amazonia Vox

En cuanto a la degradación, el tema es más complejo: existen múltiples causas —como el fuego y la fragmentación— y diversas interacciones entre ellas, todas envueltas por el cambio climático, que intensifica y amplifica los impactos negativos. “La ciencia de la degradación es fundamental para orientar nuevas políticas que nos permitan actuar, quizás no con una eliminación total, pero sí de manera mucho más eficaz en términos de remediación, preparación y precauciones frente a lo que pueda degradarse”, señala Marina.

Salvar la Amazonia tiene repercusiones globales. Para lograrlo, es necesario mantener todo el carbono que la selva absorbe y almacena en los árboles, el suelo y las raíces. El segundo pilar es el agua, explica Marina. “La Amazonia distribuye agua a lo largo de su extensión territorial y la impulsa hacia la atmósfera, lo que provoca lluvias en la propia región amazónica, en otros lugares del continente sudamericano y la redistribuye incluso dentro del cinturón tropical hacia otras selvas, como las del Congo, Indonesia y el Sudeste Asiático, además de regiones fuera de los trópicos, distribuyendo calor y humedad por todo el planeta.”

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